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Proyecto Katilu (Kenia) 2016

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Abre sus Ojos culmina con éxito la revisión de menores con baja visión en Katilu y da continuidad al proyecto de salud visual en Turkana

Como en años anteriores, Abre sus Ojos, de la mano de la Fundación “Emalaikat”, ha vuelto a Turkana, Kenia. A priori, el objetivo de esta campaña, era más ambicioso que en ocasiones anteriores. Además de revisar a la población turkana, esta vez, a más de tres horas por caminos infernales de tierra, en Katilu, nos esperaba un colegio de 1.600 menores internos, único en Turkana (región de 1,2 millones de habitantes y con una extensión de 77.000 km., más o menos como Castilla-La Mancha), y sin ningún oftalmólogo, ni optometrista, ni óptica en todo su territorio. Además este colegio acoge a 180 niñas y niños con ceguera o baja visión. Esta vez el reto para Abre sus Ojos era difícil, pero muy ambicioso y gratificante.

Suena el despertador en nuestro campamento. Son las 6:00 A.M. en Lodwar (Kenia) y empieza una nueva jornada. Ducha rápida, desayuno ligero y….a la “pick up” con destino al hospital. Allí nos espera un nutrido grupo de pacientes a los que hemos ido convenciendo desde poblados, unos cercanos y otros no tanto, para ir a no saben dónde, ni por qué.

Después de una rápida sesión clínica, con el fin de trasladar nuestros conocimientos a los voluntariosos colaboradores kenianos, nos ponemos manos a la obra, cada uno con la misión que tiene encomendada, preparando el quirófano, examinando los ojos de los primeros pacientes, graduando, o reparando las máquinas que por fatalidades del destino, o quién sabe por qué, allí duran en funcionamiento mucho menos que aquí. Sin casi tiempo para compartir algún descanso, nos conformamos con alguna mirada cómplice de comprensión o, a veces. alguna sonrisa y alguna que otra carcajada por esas situaciones tan peculiares que suceden en la intimidad con nuestros pacientes.

Con el paso de los días vamos aprendiendo “suajili” y “turkana”: ejokonoi, eyoka…. básico para entendernos y acercarnos emocionalmente a los pacientes con más timidez. Ya no nos cuesta tanto comunicarnos con ellos. Retiramos el vendaje de los que operaron ayer y …. se sorprenden de que vuelven a ver. Aunque por su orgullo y altanería de pueblo nómada y autosuficient, no son todo lo efusivos que nos gustaría, pero nos reconforta de cualquier forma.

Ya son las 2:00 P.M. y merecemos un descanso. Allí mismo damos cuenta de una comida abundante y cuidada que nos recupera y da la oportunidad de compartir las experiencias de la mañana. ¡Qué bonito y gratificante es observar a nuestros compañeros más jóvenes disfrutando y empapándose de las nuevas experiencias! El futuro del proyecto está asegurado. Enseguida, vuelta al tajo. Aquí no hay tiempo de siesta ni de café. Unas tres horas más tarde, damos por acabada nuestra jornada en el “hospi” y volvemos a casa a darnos una merecida ducha. Ya recuperados, a cenar cabra o pizza y al terminar, nos vamos a ver la luna desde los sillones que hemos colocado junto a la cabaña de los veteranos para que el cielo estrellado, nos ilumine y brille sobre nosotros, hasta que uno a uno nos vamos retirando a revisar el colchón antes de dormir para dar buena cuenta de los “huéspedes” que aprovechan cualquier descuido para aferrarse a nuestra cama y “besarnos” (picarnos) cuando más relajados estamos. Todo bien, pues hasta mañana….

Con dos días agotadores aún por delante, teníamos que aprovechar el tiempo para sacar adelante el mayor trabajo posible, subimos al coche camino de Katilu. Durante esos días, en los que los estudiantes disfrutaban de vacaciones, pudimos atender a los que tenían mayores problemas visuales. El equipo de trabajo estaba formado por Esther, oftalmóloga, y Carol y Ernesto, optometristas, que perfectamente coordinados hicieron posible la revisión y la formación para enseñar a los menores el uso de las ayudas visuales disponibles, muchas de ellas cedidas por la empresa “Eschenbach”.

Fuimos muy bien acogidos por los responsables del colegio, con un protocolo que sólo los países de influencia anglosajona son capaces de desplegar. Una vez organizado el “teatro de operaciones”, nos dispusimos a revisar a todos los niños. En los dos días, logramos el objetivo, examinar a todos los pacientes. Y al final, para agradecerles su esfuerzo y potenciar nuestro objetivo de mejorar su salud visual, les obsequiamos con unas gafas de sol a todos ellos.

Una vez acabada la misión en el colegio de Katilu, recogimos todos los bártulos y volvimos a nuestra base en Lodwar. En los días siguientes, el trabajo se realizó con pacientes adultos y niños, escolarizados o bajados de las montañas, con los que en algunos casos, y gracias a los traductores, nos comunicábamos en suajiji o en turkana, porque no todos sabían inglés. El trabajo en equipo en el hospital de Lodwar fue fundamental, ya que debido a la compenetración entre oftalmólogos y optometristas, conseguimos que gran número de pacientes volvieran a casa con su diagnóstico y graduación personalizada.

Este año nos volvemos con la esperanza de contar, con muchas probabilidades, con un optometrista permanente, en Turkana, al que formaremos para que se adapte a las necesidades de nuestro proyecto, y recordando que es ¡¡el único para 1,2 millones de personas!!. Para poder seleccionar a dicho profesional sanitario, las autoridades locales, solicitaron nuestra colaboración y asesoramiento. El nivel de casi todos los candidatos fue muy alto, lo que nos produjo un gran alivio, dado que va a tener que enfrentarse a una dura tarea.

Después de 10 días de trabajo muy diferente al habitual en nuestra consulta, y habiendo revisado problemas oculares de todas condiciones y patologías, dejamos operadas más de 100 cataratas, revisados otros tantos pacientes, muchos de ellos con baja visión, y volvemos a casa con la agradable sensación de que esta vez, también ha sido útil, productivo y beneficioso nuestro trabajo.

Por todo ello, queremos agradecer a nuestros patrocinadores: FUNDACIÓN FERNANDO CAMPO, ESCHENBACH, PRATS, TDSO, VISUAL GLOBAL, ETNIA y OPTIM, sin los que no hubiera sido posible llevar a cabo esta maravillosa acción humanitaria. MUCHAS GRACIAS!!

 

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